El Dinero del IVA Nunca Perteneció a tu Empresa
El principal motivo por el que muchos negocios entran en crisis de liquidez al cabo de un año es considerar el dinero del IVA (Impuesto al Valor Agregado) como parte de sus ingresos propios. Como empresario o autónomo, actúas únicamente como recaudador intermedio del Estado: cobras un impuesto a tus clientes para posteriormente ingresarlo en la tesorería pública tras restar el IVA que pagaste a tus proveedores.
Fórmula Básica de Liquidación del IVA
IVA Repercutido / Cobrado (el que cobraste a tus clientes)
- IVA Soportado / Acreditable (el que pagaste en tus compras de negocio)
= Resultado a Pagar al Fisco (o Saldo a Favor a Compensar)
¿Qué Ocurre Si Tienes Saldo a Favor?
Si durante un periodo determinado has realizado inversiones elevadas (como la compra de maquinaria, equipos informáticos o stock de apertura) y pagaste más IVA del que cobraste, el resultado de la declaración es negativo o a favor. En este caso no tienes que pagar nada y puedes optar por:
- Compensación: Aplicar ese saldo a favor para restar el importe a pagar en las siguientes declaraciones del año.
- Devolución: Solicitar al fisco el reembolso del dinero directamente a tu cuenta bancaria (requiere auditoría documental de todas las facturas de gasto).
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